|
News
|

|
|
| 27/01/2008
Con sus alas de cuatro metros desplegadas, el cóndor pasa una y otra vez, como un centinela que nos acompaña desde el cielo. Acabamos de dejar la ruta 11 para tomar la mítica 40, y a pesar de la aridez del paisaje patagónico de tierra, rocas y matas amarillentas, la naturaleza condimenta cada postal: el turquesa del río La Leona, un zorro colorado que se queda pasmado mirando, un parejita de choiques (ñandúes) correteando al costado del pavimento y los carteles que anticipan que cruzamos tierra de guanacos.
El punto de partida fue El Calafate, ciudad que crece vertiginosamente gracias al glaciar Perito Moreno y los turistas, y 110 km después (a mitad de camino hacia El Chaltén)

|

|
|
|
The New York Times, el prestigioso diario de los Estados Unidos, difundió recientemente una lista de 53 destinos del mundo que, considera, merecen ser visitados (entre ellos, en el puesto 27, la ciudad de Buenos Aires). A usted, ¿a dónde le gustaría viajar el año que viene?
Sin duda, y aún más allá de los fundamentos que pueden esgrimirse en favor de los 53 postulados -desde Mozambique hasta Las Vegas- las razones de cada viajero siempre son personales e intransferibles. Por lo tanto, la lista puede ser tomada tranquilamente "con pinzas".
A continuación, se citan los diez destinos que encabezan la propuesta de NYT, pero además, los diez lugares elegidos por algunos de los principales dirigentes del mercado turístico argentino.

|

|
|
|
Durante 17 días se llevó a cabo en la Argentina el Rally del Fin del Mundo 2 CV, que atravesó la Patagonia desde San Carlos de Bariloche hasta Ushuaia. Unos 50 2 CV que vinieron especialmente desde Francia recorrieron más de 3.300 kilómetros, donde no sólo tuvieron un itinerario de manejo para llegar a destino, sino que hubo tiempo para distenderse y disfrutar de los más bellos paisajes que exhibe el sur argentino como el Glaciar Perito Moreno en Calafate.

|

|
|
|
Adoro la intensa magnitud de la Patagonia. Es tan grande su extensión como la belleza que contienen sus interminables paisajes, que seducen al viajero a recorrerla y explorarla una y mil veces.
Esta pasión me llevó a visitar nuevamente el pequeño caserío El Chaltén, al sudoeste de Santa Cruz. Para llegar desde El Calafate (a 220 km), hay que bordear parte del lago Viedma. Tras 32 km pavimentados por la ruta 5 y el resto de ripio por la legendaria ruta 40, se accede a esta villa estratégicamente ubicada en la confluencia de los ríos Fitz Roy y De las Vueltas. Desde ahí puede verse el conjunto que forman los cerros Fitz Roy o Chaltén (de 3.405 m de altura), Torre (3.128 m) y sus aledaños, imponentes moles de granito que parecen haber aflorado de las entrañas de la tierra en eras remotas.

|

|
|
|
Cuando el siglo XVIII estaba acercándose a su final, una expedición comandada por el capitán Antonio de Viedma encontró, escondido entre lagos y glaciares, uno de los más hermosos picos del sur de América. Los tehuelches que hacían de guías al capitán y a su escasa tropa revelaron que su pueblo había dado nombre a la montaña mucho tiempo atrás. Chaltén, la llamaban, lo que en lengua tehuelche significa algo así como "montaña de humo", ya que creían, erróneamente, que se trataba de un volcán porque su cumbre sólo muy de tanto en tanto podía ser divisada.

|

|
|
|
En la otoñal Semana Santa, la Patagonia argentina todavía mantiene el clima ideal para recorrer a caballo las grandes soledades de su estepa o los enrojecidos bosques de lengas y ñires. Cabalgatas por Santa Cruz y comarcas mapuches del Neuquén. Y también una excursión al trote por los paisajes del Fin del Mundo.

|

|
|
|
Siguiendo los pasos de sus antiguos habitantes se puede recorrer uno de los escenarios montañosos más imponentes del país, que por ahora se mantiene al margen del boom turístico de la zona.

|

|
|
|
EL CHALTEN.- Después de una noche de sueño pesado, tras haber cruzado la Patagonia en camioneta desde la costa atlántica hasta la cordillera de los Andes, el despertar también tuvo su emoción. Y no por la sofisticación y confort del lugar, sino por lo que se vislumbraba inmediatamente por las ventanas con las primeras luces de abril.
Desde el suntuoso cuarto-bohardilla en el hotel Los Cerros, establecimiento hermano de Los Notros, frente al glaciar Perito Moreno, sin necesidad de levantarse de la cama se podía ver un paisaje espléndido, imposible de adivinar la noche anterior, al llegar en la oscuridad más profunda.

|
|
|